Astronautas, de Stanislaw Lem

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Astronautas es la primera novela de ciencia ficción que escribió Stanislaw Lem. Publicada pocos años después de El hospital de la transfiguración, considero esencial avisar al lector de que se trata de una obra menor y más deficiente que esta, con tramos ilegibles de pura bisoñez. Pero dada la valía del autor, merece la pena detenerse en ella y analizarla de forma breve.

La sinopsis de Astronautas es sencilla: el primer viaje a Venus en busca de vida inteligente tras encontrar indicios de ella en un meteorito que cayó en Tunguska. Como dice el mismo Stanislaw Lem en un prólogo escrito décadas después de la publicación de la novela, cuando afrontó el texto Venus no era más que un lejano punto, no se podía estudiar con detalle su superficie. Así que se juntan varias particularidades que debe tener en cuenta quien empiece la novela: las incógnitas sobre el planeta que permitían imaginarlo como descubridores ante selvas sudamericanas, sumado al conocimiento científico de la época y a la inocencia de un autor que todavía no ha encontrado su voz.

La estructura de la novela está muy marcada y cambia de forma drástica entre unos tramos y otros. Hasta la voz varía de narrador omnipresente a primera persona sin que sepamos el motivo. El tramo más complicado es el inicio, en donde Lem utiliza cien páginas para ponernos en situación y describir conocimientos científicos de una forma excesivamente didáctica, con personajes que son meras herramientas para trasladar ideas. Después empieza el viaje que dura algo menos y en donde los personajes cuentan historias con la intención de entretenerse al modo de Los cuentos de Canterbury. El resto de Astronautas es la aventura en el planeta.

La última parte de las tres que comento es la más interesante por su aire pulp y el encuentro puntual con el autor que veremos en futuras novelas. Lem utiliza el truco de situar como protagonista principal a la persona más estúpida de la expedición, por lo que el resto de astronautas gastan mucho tiempo explicándole (explicándonos) lo que ocurre a cada momento. Incluso encontramos situaciones en las que adivinamos lo que pasa antes que él mismo.

Los problemas que sufrió Stanislaw Lem con El hospital de la transfiguración no debieron repetirse en Astronautas. Aquella novela podía dejar espacio a la duda en el plano ideológico, pero aquí queda claro desde la primera página que no ocurrirá: el planeta vive en paz gracias a la utopía socialista en la que se encuentran y no existe línea alguna que pueda poner en cuestión este sistema. Aunque se podría observar una moraleja en referencia a las armas nucleares en la parte final, no es lo suficientemente polémica como para llamar la atención de la censura.

Es muy curioso que dentro de las inocentes ideas que aparecen y la visión tan novel de lo que es una historia ya encontremos destellos del futuro autor. Aunque no se desarrolle, valga de ejemplo el río que resulta ser un plasma inteligente, al estilo Solaris. Igual que la esfera con sus propias leyes gravitatorias en las que se adentran en un momento.

Tal y como se puede entender por mi reseña, esta es una novela sencilla, con marcado aire pulp y numerosas ideas. Según parece fue un pequeño éxito y empujó al autor a continuar asentando su carrera. En cuanto a la edición de Impedimenta, se podría definir como definitiva y no le encuentro pega alguna.

En ocasiones no podemos acceder a las primeras obras de grandes autores. Por su baja calidad, falta de comercialidad o factores de todo tipo carecemos de la posibilidad de investigar lo que quisiéramos. Solo por la oportunidad de aumentar nuestro conocimiento sobre Stanislaw Lem merece la pena acercarse a Astronautas, aunque no la puedo recomendar como simple pasatiempo.

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