Crematorio, un referente

Crematorio es una serie sobre el poder, la autopsia de una sociedad envenenada por la corrupción. España es un país donde el corazón es el dinero y la sangre bombeada ladrillo, con la costa mediterránea anegada de violencia y extorsión. Como decía Rafael Chirbes: “la gente, cuando leyó Crematorio, me decía <es un libro premonitorio>. Yo decía, ¿cómo premonitorio? Si es lo que teníamos a la vista todo el mundo.”

Es triste, pero necesario, aceptar que Crematorio es una rara avis en el mercado audiovisual español. Es una serie alejada de los tonos cómico, burdo o romántico con los que las televisiones más populares nos intentar alienar entre semana. La serie está pensada para ser una única temporada, con un final no continuista, los personajes carecen de latiguillos y no luchan por ser simpáticos; la producción es más cinematográfica, con multitud de localizaciones y se lucha por la atención del espectador alejándose de absurdos moralizantes, compasión o transmisión empática.

A nivel técnico, la dirección de los ocho capítulos corre por cuenta de un único director, Jorge Sánchez-Cabezudo. Comenzó en el cine con La noche de los girasoles, y ha labrando su carrera rodando capítulos en distintas series como Gran Hotel, Hispania, la leyenda, Guante blanco… El casting es tan sobresaliente como las esperadas actuaciones. El papel del principal protagonista, Rubén Bertomeu, es interpretado por Pepe Sancho. Poco se puede decir sobre el fallecido que no sepamos todos, pero él mantiene la serie con una aplastante sobriedad, transformado en faro luminoso bajo el que se manejan con gran calidad Alicia Borrachero, Pau Durá, Manuel Morón, Aura Garrido y un largo elenco de actores, quizá no todos tan conocidos como estos primeros, pero que ninguno parece desmerecer en su papel.

Aunque la serie no fue un fracaso, tampoco consiguió el éxito merecido. Los antes enumerados hechos diferenciales con la tónica habitual jugaron en su contra y fue considerada una serie aburrida, la de Pepe Sancho, o –simplemente- la de los fachas. Como ha ocurrido en tantos ejemplos estadounidenses, el tiempo e internet han jugado en su favor y parece haber ganado reconocimiento entre críticos y aficionados a las series.

El ambicioso proyecto de Canal + tras la interesante ¿Qué fue de Jorge Sanz? –dirigida por David Trueba– ha mantenido otro punto a favor: el contexto español y la época de desvergüenza política en la que vivimos. Poco después, en el país vecino produjeron Les revenants, también notable serie, de temática fantástica. Esta serie tampoco parece realizada para el gran público y en la comparación con Crematorio se encuentra un estilo sobrio similar, de brillante factura técnica e interpretativa. Por motivos obvios, Canal + no puede ser comparada con HBO, AMC u otros monstruos norteamericanos, pero intenta mantener una coherencia estética. Hubo un horrible intento de trasladar Les revenants al público estadounidense, Resurrección; en cambio, el recorrido de Crematorio terminó en la serie original.

La serie es acertada en cada detalle, como la cabecera: desde la cerilla que se prende en el primer segundo a la canción de Loquillo. El primer verso “Nada permanece, todo se desvanece”, ya muestra la tragedia de la vida. Como en toda gran serie, hay dos motores: el amor y el poder. El amor se muestra como un componente puramente femenino, los personajes son más luminosos y los retazos románticos no son empañados con violencia ni celos, como mucho incomprensión; en cambio, el poder -el dinero- va asociado a la violencia y la crueldad. España es víctima del efecto Gatsby, el pobre no se transforma en rico a base de trabajo, cuando llega la riqueza no puede ser limpia, corrupción y amoralidad están por medio.

Se debe tomar Crematorio como punto de partida, pasó algo desapercibida y hoy es bien recordada, pero no debemos olvidar que es una serie del nuevo siglo, rodada por un equipo técnico que nada debe envidiar al mercado anglosajón, y que nos muestra el reflejo de nuestro país tratándonos como lo que somos, espectadores adultos.

ekaitzortega(arroba)gmail.com

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