El cine de Karl Mueller: Mr. Jones y Rebirth

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Karl Mueller es el director de dos películas que pueden resultar interesantes por motivos muy distintos: Mr. Jones y Rebirth. Llegué a la primera a través de recomendaciones por redes sociales y a la otra tras encontrármela en el menú de Netflix. Grandes desconocidas para el gran público, creo que merece la pena hablar un poco de ambas.

Mr. Jones tiene los elementos básicos de muchas primeras películas de presupuesto escaso, como pueden ser pocos protagonistas, una producción sencilla y bastante originalidad en el planteamiento. La premisa es clásica y recuerda a otras tantas películas: una joven pareja en crisis decide tomarse un tiempo en una casa aislada para fortalecer la relación y desintoxicarse de la sociedad. Al llegar allí descubren un elemento extraño, un hombre misterioso que se dedica a construir en medio del desierto figuras macabras. Pronto averiguan que es un escultor anónimo, legendario, muy cotizado. Pero la situación se aleja de los plantamientos habituales y parece que sus esculturas son una barrera defensiva ante una amenaza. Entiéndase esa amenaza como una puerta a otra dimensión, el infierno, brujería…

karl muellerDesde los distintos temas que maneja la película se lanza una mirada muy original hacia el simbolismo, la magia, paganismo, el mal inasible y otros aspectos que se tratan de manera indirecta mientras la narración navega por algunos clichés del cine de terror, un montaje curioso, imágenes cámara al hombro y algunos momentos agotadores sobre la relación entre la pareja.

Es una película esquiva, prometedora y que me hace pensar en A field in England  por su mirada frontal a aspectos alejados de la herencia cultural que tanto asfixia el cine actual.

Seis meses después decidí animarme a ver Rebirth. Debo reconocer que hubo varios motivos por los que me costó ponerme con ella. El primero es la desgana que me producen muchas películas de plataformas bajo demanda. Suelen sufrir algunos males comunes en la escasez de ideas, contención narrativa y toque cercano al telefilme alejado de la valentía del cine independiente de bajo presupuesto. El otro motivo es la sinopsis con referencias a dos películas de David Fincher: The Game y El club de la lucha.

G. K. Chesterton escribió un cuento dentro de la antología El club de los negocios raros en el que un individuo se ve envuelto en una inesperada aventura sin saber que está siendo víctima del juego creado por una empresa que se dedica a crear esa clase de pasatiempos. Hace veinte años, David Fincher rodó ese thriller que engancha más por su arte que por su fondo llamado The Game, y Rebirth nada por esas mismas aguas.

El protagonista de la película trabaja gestionando las redes sociales de una empresa financiera. Cuando le visita un amigo y ve su monótona vida lo lleva a Rebirth. ¿Qué es Rebirth? No lo sabe bien, pero pronto se encuentra en un edificio hecho polvo donde se enfrenta a conflictos y es atacado, seducido y empujado a perder los nervios. En todo momento se siente el doble juego entre la consciencia de estar en un pasatiempo controlado y el caos que sobrepasa a un actor histriónico hasta el absurdo.

Quizá lo más chocante del dilema que plantea la película se encuentra en lo reaccionaria que es en su mensaje. Rebirth, que parece ser un modo de soportar una realidad insoportable como es el capitalismo atenazando cada aspecto de su vida, se transforma en el cuarto final de película en un ejercicio de autosuperación neoliberal. No exento de cierta ironía, el mensaje que traslada Karl Mueller es una aberración como la que pudo haber sido El club de la lucha si la película llega a torcerse hacia el fascismo en vez de al caos.karl mueller

Mr. Jones y Rebirth tienen en común un análisis de la realidad como metáfora insostenible creada por sus protagonistas. En un mundo controlado, sea por nuestros mitos o el capital, los protagonistas se enfrentan al otro lado, de formas distintas y con consecuencias alejadas entre ellas.

Las películas adolecen de una dirección de actores lamentable. Si en Mr. Jones podía achacarse a la bisoñez de actores y director, en Rebirth es quizá el fallo más evidente y el exceso interpretativo roza el ridículo en muchas escenas. También existen algunos tópicos fácilmente eludibles pero que parecen inherentes a cierto cine estadounidense. Da la sensación de que es un director que se encuentra mejor en el bajo presupuesto, donde las torpezas son más fáciles de perdonar.

Es una pena que la segunda película, con el aumento de presupuesto, actores con carrera detrás y una producción más notable, pueda considerarse un paso atrás en la carrera de Karl Mueller. No sé qué planteará tras esta y en IMDB no aparecen más proyectos. Aun así, aunque sea esta clase de películas que no va a conocer casi nadie y que pronto estará totalmente olvidada, recomiendo Mr. Jones, un arriesgado y efectivo -a ratos- juego narrativo que nos sitúa en un enfoque distinto al habitual, que resulta hasta liberadora.

ekaitzortega(arroba)gmail.com

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