El diablo de ojos verdes y otros relatos, de Emilio Carrère

Tras el discurso oficial y los autores de primera línea, siempre ha existido una marea de artistas de gran interés que han ido desapareciendo de la historia. En nuestro país, y su siglo XX lleno de infamia, se pudo disfrutar de las películas de Edgar Neville, también escritor de segunda, que sufrió la censura y más allá de un par de películas hoy está casi olvidado; o, en literatura, Emilio Carrère, conocido por sus relatos más fantásticos, autor que es menos leído que nombrado.

Emilio Carrère provino de familia pudiente y se acomodó en la bohemia madrileña. Escritor de historias más o menos solventes, con trabajos periodísticos, hijo de papá que no quería serlo pero del que pudo vivir, al final acabó convertido en un prosélito de Franco. Más allá de su discutible modo de vida, escribió una serie de historias que pueden resultar interesantes y Salto de Página publicó en 2009 un pequeño volumen con relatos y algunos artículos titulado El diablo de ojos verdes y otros relatos.

Basta abrir cualquier página para ver el estilo ampuloso y recargado de Carrère, lleno de adjetivos y digresiones. Carrère es un autor que escribió lo que quiso y disfrutó con ello. A pesar de no ser un literato que se acerque a mis gustos, en estos relatos se nota la libertad y el placer que sintió al trabajar su obra.

En cuanto al contenido del libro, el volumen cuenta con dos relatos más o menos extensos, que suman sobre 100 páginas, en un volumen de 153, y muy distintos entre sí. El que da título al libro, El diablo de ojos verdes, es un relato que mezcla la posesión, la sexualidad reprimida, la Inquisición… Un diablo entra en un convento de ursulinas y posee al clérigo para que entre en la habitación de las monjas y las manosee. Es un relato un tanto fallido en cuanto a resolución, pero que esconde una maldad bastante divertida.

El segundo, La rebelión de los fantoches, habla de la bohemia madrileña y como a un autor, casi se entiende que el mismo Emilio Carrère, le van apareciendo y torturando sus propios personajes, todos ellos seres desgraciados y de mala vida. Cuando el protagonista pregunta por qué vuelven a él, esta es la respuesta:

-Que les has abandonado en una situación horrible. Tú eres un poco tristón y, a las veces, truculento. Has creado pobres bohemios muertos de hambre, golfas histéricas, seres tarados por la vesania. ¡Qué sé yo! Su vida es incómoda y atormentada. Como tú escribes sólo novelas relámpago, su actuación es demasiado efímera, y ellos no quieren agotar su destino. (…) Los novelistas de hoy sois gente desnaturalizada que nos abandonáis en medio de la calle cuando os conviene.

En cuanto al resto de relatos y artículos, casi todos están centrados en el género fantástico y no pasan de lo anecdótico. Mantienen un tono machista, didáctico hacia lo paranormal y no se puede evitar pensar a ratos en la sombra de Larra.

A nivel personal, he disfrutado de la lectura. Autores como este quedan como buenos testigos de corrientes literarias que se mantuvieron en segunda línea y hoy apenas se conocen. La literatura española fue más allá del corpus temático que enseñan los libros de texto y hay que recuperar a esos escritores que permanecen en la sombra.

(Entrada publicada el 8/03/2015 en mi anterior blog)

ekaitzortega(arroba)gmail.com

Be first to comment