Los años de peregrinación del chico sin color, de Haruki Murakami

Estos últimos años he comprobado que Haruki Murakami es un autor al que se suele criticar bastante, se afirma que repite esquemas narrativos, sus protagonistas siempre son similares, recurre a la noche, el jazz, las mujeres misteriosas… Entiendo estos comentarios, aunque creo que la cuestión está en si la obra del autor te llega o no. John Irving también mantiene una serie de lugares comunes (grandes machos perdidos, la lucha, los osos..)-, lo mismo que autores como Roberto Bolaño o Chesterton. El problema de Murakami, o al menos en sus libros que tiran más a la vertiente no fantástica, está en si aceptas y/o compartes su sensibilidad o no. A mí me gusta. A veces me deja algo indeferente y creo que debió guardar en el cajón algunos de sus libros, pero me considero un seguidor del escritor japonés. Y eso es algo que el lector debe saber antes de continuar con la reseña.

Los años de peregrinación del chico sin color es su última novela, una historia relativamente breve -300 páginas que se leen con rapidez- en contraste con su anterior obra, la estupenda a la vez que voluminosa 1Q84. Las novelas con temática más sobrenatural de Murakami tienden a una mayor extensión (Kafka en la orilla, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, 1Q84…), mientras que las otras, de una tendencia más emocional y nostálgica suelen ser más cortas (Tokio Blues, Sputnik, mi amor, After Dark…). Esta novela se puede resumir en un par de frases: Tsukuru Tazaki es un universitario que es rechazado sin motivo aparente por sus amigos. 16 años más tarde, siendo un solitario adulto que trabaja de ingeniero, es convencido por su nueva pareja para que descubra el motivo de su abandono. Visita a sus amigos y descubre lo ocurrido.

En apariencia es una historia bastante sencilla. La vacuidad de la narración lastra la novela y convertirá la lectura en un ejercicio de sopor para muchos lectores ocasionales. Dando por hecho este detalle, también veo aciertos: Murakami tiene una capacidad cada vez más acentuada para crear personajes, siguen siendo los mismos seres que van a un bar para quedarse leyendo junto a la ventana mientras toman café, pero el autor ha aprendido a perfilarlos con un acertado minimalismo. Me resulta admirable la moderación en las descripciones y el uso tan adecuado de símiles y metáforas. También encuentro interesante en la novela la confrontación existente entre el recuerdo de cómo eran las amistades del protagonista y lo que encuentra al visitarlos. Interesante y realista: ninguno ha triunfado, ni son lo que aspiraban a ser. Nos muestra la traición hacia la juventud a la que el ser humano se ve sometido, y, en otros casos, la necesidad de convivir con la tristeza durante toda la vida. No enseña vidas maravillosas, sino reales, sórdidas, implacablemente golpeadas por el paso del tiempo.

La novela tampoco resuelve dudas, al tiempo que cierra el círculo narrativo, deja incógnitas abiertas y le informa al lector de que son irresolubles. En la suma de todos los detalles que transmite Los años de peregrinación del chico sin color encuentro gran pesar. Vale que las obras de Murakami no suelen ser un canto a la alegría, pero en 1Q84, por ejemplo, acabé con un sabor más positivo, la narración se permitió el lujo de ser compasiva hacia los personajes. Aquí, a pesar de encontrar un final ciertamente positivo, me queda la aparente sensación de leer una obra carente de esperanza.

“No todo desaparece con el paso del tiempo.” Ésas eran las palabras que tenía que haber pronunciado cuando se despidió de Eri, a orillas del lago en Finlandia, pero que en su momento no había encontrado. “En aquella época creíamos ciegamente en algo, éramos capaces de creer ciegamente en algo. Esa emoción no puede haberse desvanecido del todo.”

Al igual que el resto de novelas de Haruki Murakami, aquí encontrarán sus detractores motivos suficientes para justificar las críticas, tantos como veremos sus seguidores para disfrutarla y esperar la siguiente.

En ocasiones ocurre que una reseña parece hablar tanto del que la escribe como del libro a analizar. Mis disculpas.

ekaitzortega(arroba)gmail.com

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