Otra película sobre la guerra civil

otra pelicula sobr la guerra civil

Se atribuye a Goebbels​​ la famosa frase sobre que una mentira repetida muchas veces acaba transformándose en verdad. Es cierto que si en algunos temas identificamos con rapidez las manipulaciones, en otros parece que la mentira oficial va ganando. Uno de esos casos ocurre con las películas sobre la Guerra Civil Española. Tras el anuncio del rodaje de la nueva película de Alejandro Amenabar, Mientras dure la guerra, ha vuelto la falacia de “otra película sobre la guerra civil”, el famoso enunciado que parece preguntar con hastío si no hay más temas sobre los que rodar, como si el cine nacional nos abrumase con este constantemente.

Cuando alguien me sale con semejante afirmación, acostumbro a pedir que me enumere obras recientes de esa temática. Porque la realidad es que el último año en el que se estrenaron múltiples películas fue en 2010: Pájaros de papel, Balada triste de trompeta y Pa negre (aunque alguna sea más bien de posguerra). Llama la atención esto teniendo en cuenta que los años anteriores se estrenaron una o ninguna y, desde entonces, en estos ocho años, apenas nos han llegado películas sobre el conflicto. Basta con repasar las películas nominadas a los Goya para comprobar la explosión del cine negro nacional y la ausencia de películas bélicas.

Dicho esto, lo raro sería que no se hiciesen películas sobre el conflicto nacional, marcador más importante del siglo XX en nuestro país, precedente de la II Guerra Mundial e hito internacional. En Estados Unidos se siguen rodando películas sobre la más lejana Guerra de Secesión y a nivel mundial son incontables las que versan sobre la II Guerra Mundial. Recordemos Dunkerque o El instante más oscuro, por nombrar éxitos recientes. Y la guerra civil es un tema que no cesa: la historia de nuestro país, las heridas que siguen abiertas, las cunetas, los insultos… Es un debate casi diario en las redes sociales.

El arte ha sido un caballo descontrolado para la derecha española y algunos grandes medios de comunicación que lo ven como un enemigo. Normalmente crítico con los golpistas y simpatizante hacia el bando republicano, quizá ha sido el cine la rama que ha logrado mayor visibilidad en sus protestas de posicionamiento progresista. Desprestigiado y vilipendiado a base de impuestos, cada vez que se rueda una película que trate temas controvertidos podemos leer la misma retahíla de ataques. Con Mientras dure la guerra, película que tocará uno de los momentos clave de nuestra historia, “Venceréis, pero no convenceréis”, y encima dirigida por alguien con una visión política evidente, la polémica ha vuelto.

Apena observar que esta guerra cultural contra el cine parece ganada en algunos frentes como el que comento, pero siempre se puede revertir. Es lícito que guste más o menos el cine de Alejandro Amenabar y sobre esto poco se puede argumentar: lo sano es que no haya unanimidad. También lo es que a mucha gente directamente no le interese el tema. Pero cuando escuchemos otra vez lo de “otra película sobre la guerra civil”, debemos pensar en el motivo por el que se afirma esto, así como otros argumentarios que acogemos sin cuestionarlos.

ekaitzortega(arroba)gmail.com

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