Comentarios tras la lectura de Ulises

portada ulises james joyce lumen

Cada verano tengo la costumbre de leer un clásico voluminoso. He entrado en una especie de rutina en la que consigo que en Navidad me regalen la edición bonita de un clásico que me apetece leer y cuando llega julio me pongo con él. El año pasado leí Los miserables, este he decidido subir el volumen de dificultad y afrontar el Ulises de James Joyce.

La edición elegida fue la de Lumen con traducción de José María Valverde: tapa dura, letra cómoda y un libro que cumple con las expectativas de que la lectura resulte cómoda.

La estrategia utilizada para aprovechar y no decaer en la lectura de Ulises ha sido la de intentar leer un capítulo por día. Primero el extracto de la presentación de Valverde donde resume cada uno y la técnica utilizada, luego el capítulo en sí mismo. Hay que tener en cuenta que algunos tienen veinte hojas y otros más de ciento cincuenta. Pero he logrado no sucumbir a la tentación de leer más de la cuenta y tampoco dejarme vencer por el hastío de algunos capítulos y dejarlos a medias.

Poco puedo decir de la historia que no se sepa ya o no hayan comentado cientos de lectores más inspirados e intelectuales que yo. Pero hay una serie de impresiones que me gustaría dejar escritas.

Por un lado creo que es un libro que exige lectura lenta y asimilación. Hay que dejar un tiempo entre capítulos para entender la magnitud y complejidad del proyecto de Joyce. Aunque existen cientos de detalles que se escapan a cualquier lector, y otros tantos más al no leer en inglés, es un libro que exige meditación para entender la magnitud de su valor.

Las técnicas utilizadas, el ritmo, la lunática ambición de James Joyce y la fluidez de muchos tramos son admirables. También existen capítulos tremendamente aburridos y páginas que impulsan a abandonar el libro. Pero una vez superadas multitud de horas, hay que admitir el valor que se obtiene al leerlo.

Hablo de valor porque creo que es una lectura positiva y enriquecedora. Me arrepiento un poco de no haberlo cogido hace diez años. Posiblemente sería mejor lector, y puede que también escritor. Adentrarse en Ulises es aprender. Si no aprendes es que no estás leyéndolo.

Comprendo que sea un libro tan abandonado, que pocos lo quieran leer y que haya quien tache de pedante a los que nos atrevemos con él. No es una lectura que yo vaya a recomendar a nadie, pero creo que es un libro que me ha hecho mejor. Ha logrado que vuelva a esa sensación tan estimulante de notar que estás aprendiendo como cuando eras niño, porque es en lo que te convierte Ulises: en un lector bisoño.

ekaitzortega(arroba)gmail.com

Be first to comment