Bienvenido, Mr. Chance en 1979 y en la época de Elon Musk

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Bienvenido, Mr. Chance es una comedia de 1979 que tenía pendiente desde hace tiempo. Sea por mi adoración a Peter Sellers o por la sinopsis, todo apuntaba a que me interesaría, aunque no esperaba encontrar referencias a nuestro presente económico en una historia que puede ser examinada desde tantos ángulos como espectadores la vean.

El protagonista es un jardinero que siempre ha vivido en una mansión, nunca ha salido al exterior y no sabe leer ni escribir. Pero cuando muere el propietario tiene que abandonar ese lugar. Perdido en un presente que no conoce, tras un pequeño accidente acaba en la casa de una poderosa familia que lo confunde con un empresario. Él vive en su propia realidad y no sabe de qué le hablan los demás por culpa de sus limitaciones, además solo suelta frases simples y referencias a la jardinería que todos confunden con sabios consejos empresariales y de gestión.

Esta película logra funcionar gracias a la dirección de Hal Ashby, que narra desde lo extraño a cada momento, y la impecable interpretación de Sellers, una suerte de actor que en lo mínimo expresa al máximo. Al contrario que la referencia más evidente, que sería el Forest Gump de Tom Hanks, el protagonista de Bienvenido, Mr. Chance no solo no entiende a los demás, es que además le da igual.

Entre los niveles de lectura de la película están la proyección intelectual de todos en el jardinero, la cháchara empresarial que se desmonta a cada momento o el auge del pensamiento neoliberal (recordemos que es de 1979) basado más en la especulación y los gurús que en la fuerza productiva y lo tangible.

Jerzy Kosinski escribió el guion en base a su propia novela y se mofa del mundo empresarial, periodístico y político sin ninguna vergüenza. El autor sufrió la censura en Polonia por el carácter supuestamente antipatriota de sus novelas y en Estados Unidos volvió a demostrar que era un fino diseccionador de los males de su tiempo. En Bienvenido, Mr. Chance el alto mundo empresarial y político conservador es claramente catalogado de imbécil por sus reacciones a las frases del protagonista y se transmite una continua sensación de decadencia, de fin de una época.

No resultará ajena la crítica al vivir en un presente en el que la autoayuda de directores ejecutivos es admirada. Cuando frases absurdas son capaces de variar el valor de criptomonedas en las que masas ingentes de personas ansían invertir. Ante la falta de referencias empíricas y el desprecio a la cultura y la filosofía, lo banal toma posición y se transforma en código. La mejor línea a seguir es la más vaga cuando solo se quiere proyectar la ideología propia y darse codazos de autosatisfacción.

Los yonquis del dinero, que admiran el sistema económico más que a la literatura, no han cambiado su mentalidad desde que se estrenó la película, solo que ahora se ven como tales hasta las clases más populares. Mientras, en Bienvenido, Mr. Chance parece haber un personaje que detecta el fallo que supone su protagonista, la idiotez que lo acompaña. Este es un médico. ¿Acaso no es una bella idea que sigue siendo válida hoy día?

Escritor, redactor y consultor. Escríbeme a ekaitzortega(arroba)gmail.com

1 Comment

  • Responder octubre 15, 2021

    manuti

    El emperador está desnudo (simplificando mucho).

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