Noches lúgubres y la necesidad de referentes

cadalso retrato

De vez en cuando vuelvo un rato a alguna gran obra que tengo por casa. Me gusta releer páginas de clásicos, valorar su efectividad y entender de qué va esto de la literatura. Creo que puedo afirmar que he leído un buen número de grandes obras nacionales y no niego que me apene lo injustamente olvidadas que están mucha de ellas a pesar de ser muy recomendables para el lector actual.

Uno de los parcialmente sepultados por la historia es José Cadalso. Ensombrecido por sus Cartas marruecas, pocos recuerdan esa breve y magnífica obra teatral que es Noches lúgubres. Para resumir lo que ocurre durante las tres noches que dura la obra, copio unas palabras de Tediato ante la tumba de su mujer:

¡Oh, tú, ahora imagen de lo que yo seré en breve! Pronto volveré a tu tumba, te llevaré a mi casa, descansarás en un lecho junto al mío; morirá mi cuerpo junto a ti, cadáver adorado, y expirando incendiaré mi domicilio, y tú y yo nos volveremos ceniza en medio de las de la casa.”

Durante la contundente obra intercambia diálogos ante todo con Lorenzo, el sepulturero. Ambos, conversan en la nocturnidad del cementerio, en un ambiente romántico, oscuro, decadente y donde se cuestiona cualquier moralidad humana. El mismo Lorenzo afirma algunas frases que hacen desconfiar de la pureza del cuerpo y la supuesta tranquilidad que ofrece la muerte. El instinto humano se impone y en la noche se puede esconder cualquier acto:

Puse los cadáveres entre otros muchos ya corruptos, rasgué sus vestiduras en busca de alguna alhaja de valor; apisoné con fuerza y sin asco sus fríos miembros, rompíles las cabezas y huesos; cubrílos de polvo, ceniza, gusanos y podre, sin que mi corazón palpitase…

En esta breve obra, José Cadalso es más punk que todos los políticamente incorrectos de las redes sociales y los autores que creen provocar con sus libros por incluir joder y cabrón. Esta prosa elegante, contenida y dueña de cada elipsis permite llegar a unas miras que pocas veces se alcanzan. Los actos no son cuestionables, simplemente son. Cadalso fue uno de los introductores del Romanticismo en España, un espíritu que cuestionó los juicios morales y sobrepasó los supuestos límites de la literatura. Su lectura lleva a pensar que la provocación suele ser más una cuestión de fondo que de forma, de ideas que de exabruptos, de capacidad que de pose.

Para ser rompedor no hay que conocer toda la historia de la literatura, pero ayuda tener unos conocimientos lo más amplios posibles y manejar referentes. Seguramente se pueden escribir -y se han escrito- grandes obras de terror en español sin conocer las Noches lúgubres, igual que sin haber leído a Stephen King, Bram Stoker o cualquier autor. Aun así, no puedo dejar de recomendar este libro, seguramente más impactante que cualquier obra nacional que hayáis leído últimamente.

ekaitzortega(arroba)gmail.com

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