Rafael Pinedo: Plop, Subte y Frío

rafael pinedo

En un pequeño club de lectura que inauguramos con Plop comenté que esta es una de esas novelas a las que se suele llegar por recomendación. Algunos jóvenes autores españoles la colocan entre sus novelas favoritas y se habla de ella en corrillos literarios, pero siempre parece que se está compartiendo un secreto: sigue sin alcanzar al gran público a pesar de gustar a todo el que la lee, al igual que el resto de obras de Rafael Pinedo.

Sumar las publicaciones de este autor no supera unas 300 páginas, que con facilidad podrían maquetarse en 200. Pero a cada página surge una duda. Con este texto trataré de responder algunas y ofrecer mis opiniones.

Empecemos con la pregunta básica: ¿qué ha escrito Pinedo? Tres novelas cortas: Plop, Subte y Frío. Las tres podrían considerarse postapocalípticas. Son obras narradas en un futuro de barro y suciedad, donde los individuos han vuelto a organizarse en tribus y se han deshumanizado para sobrevivir. La superstición marca los comportamientos sociales y la violencia es síntoma y fuente de poder. En el paisaje narrativo se pueden encontrar los restos de nuestro tiempo en forma de estructuras que aguantan con más o menos suerte el deterioro producido por el paso de los años y el saqueo. Jugando con la obra clave de Antonio de Guevara, se podría llamar a la trilogía Menosprecio de sociedad y alabanza de tribu.

El estilo narrativo usado por Pinedo se cimenta en frases simples y contundentes. Los adjetivos son escasos y se encuentran dispersos en las páginas como si fuesen gotas de sangre. Los párrafos suelen extenderse menos de cuatro líneas y la morosidad retórica se acomoda al mínimo vocabulario que permanece en los personajes, quienes prefieren los intercambios de información basados en el tacto y la mímica. Las palabras parecen doler cuando son expulsadas del cuerpo, ser una facultad antinatural.

¿Quién es Rafael Pinedo?

Esta es la gran pregunta a responder. En principio uno espera encontrar en su biografía una amplia formación en antropología o teoría literaria; sin embargo, estudió Ciencias Exactas y Naturales para dedicarse posteriormente a la informática.

En cuanto a sus comienzos, contaba el mismo Pinedo que escribió de adolescente y que quemó toda su obra a los dieciocho años. Tras este gesto tan romántico como aburrido por cliché, no volvió a escribir hasta que a los cuarenta se inscribió en un taller.

Nacido en 1954, acabó el primer borrador de Plop en 1997 y ganó el Premio Casa de Américas en el 2002, cuando ya le rondaba por la cabeza la idea de reescribir Plop. La novela fue publicada en la editorial Interzona. Pinedo solo vivió cuatro años más y el resto de sus otras obras estaban en distintas fases de reescritura. Era tomado como una persona amable, divertido en las presentaciones y con ramalazos de timidez. En definitiva, alguien que transmite normalidad. Como no soy amigo de la mitificación del autor, poco más diré al respecto.

Que Plop fuese la única novela publicada en vida es algo que notará el lector al valorar la trilogía. Aparte de la contundencia de su prosa y la calidad de la trama, el estilo es más depurado y certero. Seguramente Frío y Subte hubiesen ganado con una buena labor de edición entre autor y sus editores, pero, en fin, es lo que tenemos. En Argentina se pueden encontrar sus obras en la editorial Interzona y en España han sido publicadas por Salto de Página.

Tres historias

Plop es el protagonista de la novela de la novela llamada del mismo modo, se le otorgó ese nombre por ser el sonido que hizo cuando cayó sobre el barro al nacer mientras su madre empujaba un carro. Su vida nos sirve para recorrer el auge y caída de este héroe mientras descubrimos una sociedad basada en la supervivencia que nace de las guerras entre distintas tribus, el sexo como arma y ancestrales tabúes, normalmente referidos a la boca. Cada palabra es un acto de violencia, un gruñido con una función.

Subte da comienzo cuando una embarazada baja a la absoluta oscuridad de lo que antiguamente fue un metro para huir de los animales que quieren cazarla. La novela más corta de las tres transcurre en un corto espacio de tiempo en el que la protagonista se encuentra con las personas que viven bajo tierra y en cómo trata de sobrevivir.

Frío es su última novela. En un convento abandonado por las demás monjas, la protagonista decide encerrarse y sobrevivir con la única compañía de las ratas y el frío cada vez más hiriente. Como si fuese su propia fiesta mientras trata de esquivar la muerte roja, esta monja se monta su propio ecosistema de supervivencia. Mientras rehúye a los demás humanos, oficia misas con ratas.

Como se puede comprobar, las tres obras comparten el mismo marco. En un orden distinto al de su publicación (Frío, Subte y Plop) se podría descubrir el camino de nuestra especie: en Frío comienza el cambio y se observa en la monja la bestialización, el cambio de paradigma y la mutación religiosa. Con Subte todavía se mantienen nuestras construcciones: el metro, el hueco del ascensor, escaleras. La mirada del ser humano hacia estos elementos es la de entorno y no herramienta. La sociedad ya se ha dividido en tribus y cuenta con su propia mitología, hasta las personas son distintas: mediante fuertes vendajes cambian la forma de sus cabezas para diferenciarse. En Plop ya solo quedan desechos humanos como latas y un búnker, pero el barro ha asolado todo y la distancia temporal y social podría situar la obra en cualquier lugar que se desee, como distopía, novela de la antigüedad o fábula anacrónica. Plop equipara La carretera a una reunión de amigos.

Adiós a la civilización

No debemos buscar moralejas ni guías de conducta en los libros de Rafael Pinedo. Aquí hay aventuras, terror e imágenes impactantes. La casi total adaptación del estilo a un sistema oral y la descripción sin digresiones de la acción, alejada de mecanismos tan habituales como las analepsis, impiden la inserción de códigos secundarios en las obras. En resumidas cuentas, con lo que se ve es suficiente.

Tampoco hay que dejarse engañar por la ambición de los personajes masculinos en Plop y la aparente necesidad de socorro de la protagonista de Subte. Al recorrer los tres libros comprobamos que mujeres u hombres son igual de crueles y horribles en cualquier situación: los mismos verdugos y víctimas, la misma mierda, que diría cualquier personaje. La única diferencia entre hombre y mujer está en la posibilidad de violar que disponen los hombres, porque con la de ser violado cuentan los dos. El mismo Plop, quizá el personaje más trabajado y enriquecedor, es enseñado –o amaestrado- por mujeres: a ser listo, luchar para imponerse mediante la tiranía y transgredir los tabúes en busca de su satisfacción personal.

En un entorno literario como el descrito puede parecer una obviedad hablar de la corruptibilidad del cuerpo humano. En las obras no hay lo que podrían ser llamadas escenas gore porque no existe una recreación en los actos, aunque la violencia y la sangre son constantes. Los jóvenes de Plop se deshumanizan desde la infancia, donde son utilizados en cuanto son considerados como objetos sexuales. Pero para eso tienen que llegar a poder andar y cuando se duda sobre si el mismo Plop podrá vivir tras nacer en el barro, la vieja que lo recoge valora al bebé todavía sucio: “Si sobrevivía hasta entonces, la vieja decidiría que hacer con él; si no, podía ganar méritos aportando a la comida de los animales”.

Cabe preguntarse qué hay en la prosa de Pinedo para generar tanta devoción entre sus lectores. Contundencia –de nuevo, quizá la palabra más utilizada-, arte, dominio, pero ante todo la capacidad de formular una visión particular coherente y llevada al extremo. ¿De dónde surge la capacidad para narrar a este nivel de inconsciencia? ¿Qué hay tras Plop probando los placeres de la boca, en la misa de ratas y tras la invisible caída al vacío de tu única esperanza? ¿Existe una planificación que englobe las obras publicadas y que contaba con incluir otras más? En definitiva, el motivo de que nos hagamos todas estas preguntas surge del prematuro fallecimiento del autor.

Sustancia existe, calidad sobra, ahora queda la posibilidad de que se adentren más lectores en el frío y oscuro barro. O, en caso contrario, como dicen en Plop:

-Hijo de puta –le dijo con una sonrisa parecida a una mueca.
-¿Te morís? –preguntó.
-Sí.
-No jodas.
-No jodo, el que se jode sos vos, que te quedás en este lugar de mierda.

ekaitzortega(arroba)gmail.com

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