Apple Watch o cómo Apple mira al sistema sanitario

Apple Watch

Con las nuevas tecnologías nos preguntamos menos de lo que deberíamos cuáles son las responsabilidades que estamos contrayendo al usarlas. Todos navegamos en una marejada donde parece que tenemos la obligación de probar cada artilugio nuevo que cae en nuestras manos y mostrarlo como parte del prestigio social. Cuesta pararse y resistir a las tentaciones, más cuando las empresas tecnológicas parecen dar forma a nuestro gusto estético y productividad.

En el último acto de presentación de novedades celebrado por Apple pudimos comprobar cómo la empresa tiene interés en adentrarse en el sector bancario de la mano de Goldman Sachs. Anunciada su tarjeta bancaria Apple Card como una parte más de su ampliación de negocio, no eclipsó de ningún modo al resto de novedades. Días después, los poseedores de Apple Watch en nuestro país recibieron otra noticia: su sistema operativo se había actualizado y, tras una larga espera, el reloj también realiza electrocardiogramas.

El reloj de Apple valora el estado de salud, saca métricas de la actividad eléctrica del corazón y avisa al usuario en caso de encontrar anomalías. Visto en frío, más allá de la novedad de que un reloj sea capaz de hacer eso, el cambio que puede suponer en la gran mayoría de usuarios es prácticamente nulo. Seguramente en unos días se habrán olvidado de la aplicación y seguirán utilizando otras menos espectaculares pero sin duda más útiles.

Sin embargo, que Apple también se ocupe de la salud puede ser cuestionable. ¿O acaso no lo hace? En Estados Unidos, el dinero que obtiene en ventas del reloj ha dejado de llegar solo desde los clientes habituales: a través de las mismas aseguradoras médicas empieza a obtener una fuente de ingresos directos e indirectos que no son más que la antesala de lo que puede llegar.

Alcanzar nuevos mercados

Se deben tomar en cuenta las ventas que Apple puede conseguir mediante las aseguradoras médicas, así como las estrategias utilizadas. El transformar el reloj en un componente necesario para los asegurados permite llegar a una clientela que jamás pensó en tener un Apple Watch en su muñeca. Son millones de posibles clientes que ni lo valoraron por ser un elemento ajeno a su realidad cotidiana, personas de otros estratos culturales que viven ajenas a las nuevas tecnologías, sobre todo cuando no están relacionadas con el ocio mayoritario -televisión o internet- y que no gastan en electrónica lo que cuesta un Apple Watch.

Esta no es una cuestión de los últimos meses, Apple lleva años reuniéndose con aseguradoras estadounidenses para usarlas como intermediarias al tratar de que su Apple Watch sea un componente de control médico. El reloj incorpora sensores que detectan caídas y puede servir a ancianos que viven solos o requieren de ayuda en caso de caerse al suelo, así como a personas que se han operado de la cadera o rodillas. Al igual que el botón de alarma que tienen muchos ancianos en nuestro país, llevar un reloj similar en la muñeca puede ser su servicio de asistencia.

El año pasado, Apple negoció con Aetna que sus clientes, pacientes al fin y al cabo, contasen con un descuento especial en el reloj. Para fomentar su uso y que se familiarizasen con esta tecnología, la aseguradora empezó haciendo un precio especial a miles de empleados. Los contactos con la empresa se materializaron en una serie de objetivos y a principio de año anunciaron la colaboración común en un programa voluntario mediante la aplicación Attain. Este ofrece metas de salud personalizadas a cambio de premios como un Apple Watch o vales en Walmart.

La lógica existente es que llevar un reloj similar fomenta un estilo de vida más sano entre los clientes. Y a menos enfermedades mayor beneficio para todos. Sin duda, un mensaje interesante para muchos, pero que también puede ser cercano al chantaje. Llevar un dispositivo que controla tu actividad puede coartar la libertad del individuo o convertirse en un requisito a cumplir para que algunas personas puedan pagarse un seguro médico.

Otro caso alternativo para aumentar las ventas es el acuerdo que firmaron con UnitedHealthcare que consiste en ofrecer una financiación del Apple Watch a sus clientes mediante el plan Motion. Básicamente, es una fórmula de financiación del reloj inteligente a cambio de una serie de metas diarias durante un largo periodo de tiempo.

Gestión del bienestar y privacidad

Jeff Williams, jefe de operaciones de Apple desde 2015, definió la labor que se hace desde la marca como una ayuda en la “gestión del bienestar”. Digno término a analizar desde el enfoque ideológico que tenga cada uno y claro indicio de la perspectiva que quiere llevar la empresa.

En todo caso, la pregunta que surge es si las cientos de miles de personas que utilizarán el EFG son conscientes de la información que ceden cuando usan un sistema que monitoriza parte de su salud. ¿Quién lee los términos? ¿Deberían hacerlo? ¿Por qué en una clínica privada cualquiera debemos firmar una serie de documentos para una prueba de esfuerzo y con una aplicación que analiza aspectos de nuestro corazón lo solventamos en un par de clics?

Según la web de Apple: “La onda ECG que se genera, su clasificación y los síntomas relacionados que tú hayas añadido se guardan automáticamente en la app Salud del iPhone. De esta forma puedes compartir los datos con tu médico y tener mucha más información cuando hables con él”. Existe un continuo aviso de que los datos recabados no tendrán consecuencias en los contratos que se realicen ni en la cobertura médica. Una información a valorar en función de la confianza que se le quiera dar a la marca.

No es por ser especialmente suspicaces ni desconfiados con Apple, pero debemos ser conscientes de que cuando se genera una información, esta va a permanecer. No hay gran empresa que elija borrar los datos recabados. Basta con pedirle a Facebook la información que tiene sobre uno o ver el alcance del historial de nuestras búsquedas que guarda Google para saber que nada cae en vacío. Como mínimo, la información sirve con fines publicitarios, el máximo queda a la perspectiva distópica que tenga cada uno.

La compañía también informa sobre los electrocardiogramas que usan y sus límites: Apple Watch te puede avisar si encuentra alguna anomalía, pero no si sufres un ictus o ataque al corazón. En ningún caso tienen intención de sustituir a un médico.

Pero Apple tiene planificada la construcción de dos clínicas cercanas a Apple Park, California. El objetivo es controlar la salud de sus empleados mediante médicos y especialistas en el diseño de propuestas que prevengan problemas y malos hábitos. Evidentemente, el plan no se acabaría aquí, pero es un buen comienzo para probar las posibilidades existentes en la suma que se consigue al combinar los componentes de Apple y un centro de salud. Del mismo modo, también es una manera de crear perspectivas médicas adecuadas en las que encajar productos sin tener que negociar con terceros un lugar donde practicar. Si quieren un laboratorio, ¿por qué no construirse uno propio?

En definitiva, la venta de iPhone no está siendo la deseada y la competencia que llega desde China empieza a mellar los beneficios de las empresas que han mantenido la hegemonía tecnológica hasta ahora. Ante un entorno cada vez más complicado, la apuesta de Apple por los servicios y el desarrollo de innovación enfocada hacia nuevos espacios parece clara. Apple Card, Apple Watch con electrocardiograma… La duda es hasta dónde querrán llegar una vez que consigan meter la cabeza.

Si quieres contactar conmigo, escríbeme a ekaitzortega(arroba)gmail.com

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